Leo tus ojos, tus manos, tu cuello & tus labios, pero aún no descubro si tus pies me siguen, me guían, me humillan o aprisionan. No los siento aliados, cómplices, ni victimarios. Son algo más parecido a un encanto sin sentido.
¿Te has preguntado de dónde viene la insistencia de convocar fetiches? Unos dicen que son carencias reflejadas, otros opinan que nacen de una falta de sensibilidad & se disfrutan a partir del goce ajeno, yo -en lo particular- creo que el placer nos inspira desde el secreto, desde lo desconocido, lo que no vemos o se nos prohíbe, pero que nos libera cada vez que lo descubrimos o logramos entenderlo.


A inicios del 2020, cuando el virus que no debe ser nombrado apareció, se promocionó la venta de fotografías de pies: una tendencia que le dio la vuelta al mundo &, aunque nos pareció graciosa en su momento, por lo absurdo del tema, también hubo personas que relataron grandes casos de éxito con transacciones de este tipo & compraron casas, autos o simplemente sobrellevaron la pandemia sin preocuparse por la falta de empleo & la crisis. Hoy en día, & después de este gran suceso, nos queda la espinita por saber de dónde viene este gusto, que -de hecho- resultó ser de lo más común.
Podofilia: Placer, atracción sexual o estimulación erótica dirigidos a los pies.
El deleite de mirar algo que se nos esconde o de lo que se nos priva siempre es intenso, nos pasa con los genitales, los pezones, el trasero & paradójicamente, también con los pies. Son partes del cuerpo que no siempre se exponen o presumen & los definimos como “poco accesibles”, por eso es tan erótico el disfrutarlos frente a nosotros, verlos desnudos o vulnerables. También se relaciona con la sorpresa, el no saber cómo serán, de qué tamaño, color o forma, en qué disposición estarán las venas o qué tan pálida será la piel.


Uno de los jugueteos más satisfactorios para los podofílicos es el desvestirlos de forma lenta: comenzar quitando el calzado, seguido de las calcetas o medias; erotizar al espectador por medio del descubrimiento & aunque pudiéramos suponer que sólo los pies perfectos, pulcros & bien cuidados son dignos de admiración, existe un grueso que los prefiere duros, ásperos, callosos & hasta demacrados, se relaciona con su función, el trabajo constante, el esfuerzo al que se someten & la madurez.
Después de descalzarlos, es emocionante -para muchos- admirarlos en distintas posiciones: ejerciendo presión, resaltando venas, coyunturas o músculos, inmovilizando algo o alguien, moviéndose de forma rápida, lenta o intermitente, acariciando artefactos específicos, estando secos, mojados, húmedos, sucios o limpios. Verlos en distintas situaciones es vigorizante para quien los desea & lo más importante es que los juegos no terminan con echar un vistazo.


Imagina un encuentro sexual que comienza con el tacto de tu amante acariciando la planta de tus pies, envolviendo tus dedos con su lengua, saboreándote & estimulando cada terminación nerviosa que posees, con un masaje hecho a la medida por parte del mejor de los terapeutas: el fetichista. Imagina lo vigoroso & apasionado, lo firme & preciso, lo cariñoso & encantador de quien encuentra dicha con sólo tocarte.
El placer aumenta conforme los demás sentidos se van integrando, recordemos que las famosas feromonas son capaces de modificar el comportamiento de quien las percibe. Así como el olfato puede hacernos desear, esquivar & hasta sospechar, pero cuando hablamos de pies es aún más decisivo. Habrá quien disfrute de un olor sutil, dulce & de toques florales de pies recién aseados o frescos gracias a productos de higiene personal; & otra población que prefiera aromas naturales, sudor & humedad, provocados por caminar, correr, realizar actividad física o usar calzado cerrado durante el día. La experiencia no se limita a una misma esencia, puede diversificarse con aromatizantes & perfumes o simplemente vistiendo las mismas calcetas durante días. Es cuestión de gustos.


Los fetiches son juegos o acciones que elevan nuestra líbido & nos llevan a disfrutar plenamente del sexo, pero aún si el podofílico llegara a la cúspide con sólo atender estas extremidades, siempre habrá actividades que logren acrecentar la satisfacción.
Una de las fantasías más recurrentes es la de penetrar la vagina o el ano con los dedos de los pies o -de plano- introducir el pie completo, pero también existen otras prácticas que nos pueden complacer enormemente, como la masturbación con los dedos, las plantas o talones, la sumisión e inmovilización del amante usando los pies, las patadas al rededor del cuerpo o la cara, el llenar los pies de comida, drogas o semen para proceder a lamerlos, olerlos o chuparlos, las cosquillas & hasta el uso de cera caliente para estimular el dolor. Pero no digo que lo intentes todo de un jalón, eh, vamos poco a poquito.


Haz de tus encuentros sexuales algo realmente satisfactorio, disfruta de forma consciente & plena, comunícate con tu pareja/amante/ligue/etc., & hazle saber todo lo que esperas, dónde te gusta terminar, qué quieres estimular & qué límites respetarán. Atrévanse a experimentar, a compartir fetiches & ¿por qué no? ¡A comenzar por los pies!.
#FootFetish
Producción: BYMYOWN.ME
Fotografía & texto: Alberto Muñoz
Cuidado editorial: Ezequiel Chávez
Modelos: Eduardo B. & Eduardo G.

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