El monstruo que duerme sobre tu cama: Inseguridades & otras pesadillas.

¿A qué le tienes miedo?, ¿cuál podría ser tu temor más grande?. Hoy no quiero que nos escondamos en palabras rebuscadas, no quiero pretender conocimiento, ni generalizar experiencias. Hoy quiero que seamos libres de llorar, de sufrir, de aceptarnos temerosos & de vulnerarnos frente a todas nuestras debilidades. Hoy es el día en que diremos; la verdad.

Cuando hablamos de inseguridades, casi siempre nos referimos a aquellas cosas que escondemos bajo la ropa, que cubrimos con maquillaje o evitamos revelar, pero aquello que nos petrifica no siempre es visible o, más bien, evidente para el resto del mundo; puede ser alguna conducta extraña, una adicción, un pensamiento recurrente o una herencia no deseada. Puede ser algo que ni siquiera ha sucedido, pero que nos pesa & nos duele constantemente.

Si queremos ser congruentes, comenzaré por sincerarme: soy Alberto Muñoz & mi más grande miedo es no merecer lo que tengo o lo que podría tener; le temo a no ser digno de amor, de cariño, de empatía, de admiración o de respeto & todos los días ruego por no estar destinado a la mediocridad, al olvido, a la soledad no deseada, a los amores tibios & al menosprecio; temo no ser suficiente.

Crecemos pensando que nuestras inseguridades son únicas, supusimos que nadie a nuestro alrededor se sentía igual & por consiguiente, tampoco existía alguien que nos entendiera. Nos resignamos a sufrir en soledad, a castigarnos o culparnos constantemente. Aprendimos que nuestra falta de perfección se debe pagar con penas & nos hemos resignado a saldar la deuda, pero también esto nos hizo insensibles ante el sufrimiento ajeno.

¿Cuántas veces nos hemos burlado de alguien que posee una “desventaja” frente a nosotros? Hablamos del peso, altura, discapacidades, color de la piel, ojos, dientes o cabello; del tamaño del pene, los testículos, el busto, los pies, las manos o las mejillas; lo ancho de los brazos, las piernas, el cuello, la nariz o los labios; las imperfecciones en el rostro, el pecho o la espalda; las estrías en rodillas, trasero, abdomen, senos u hombros; las cicatrices por operaciones, piquetes, araños, heridas o quemaduras; la cantidad de vello en axilas, pubis o entrecejo; el olor del sudor o del aliento. ¿Cuántas veces hemos sido victimarios con tal de evitar ser las víctimas? No es justificación, pero se trata de supervivencia.

A veces lo que nos hiere no siempre es notorio. Podemos ser débiles ante nuestras propias historias. Nos puede pesar el haber sufrido violencia a temprana edad o el abandono; el carecer de figuras paternas responsables, la falta de atención, de compañía o estabilidad; la pérdida de seres queridos, las traiciones, el abuso de confianza o de autoridad; las limitaciones físicas o emocionales; los trastornos alimenticios, de lenguaje o de aprendizaje; las deficiencias nutricionales, la mala digestión o los malestares inexplicables; los malos consejos, burlas & humillaciones; la falta de oportunidades o de recursos. A esto ve sumándole lo que gustes y mandes porque no estamos ni cerca de terminar.

Todo el mundo tiene expectativas de nosotros -nos conozcan o no- & eso nos puede generar muchas inseguridades. ¿Qué hay sobre las relaciones de pareja & los encuentros sexuales?, si la industria pornográfica nos enseñó a coger ¿no tenemos un par de zapatos muuuy grandes qué llenar? Los hombres la tenemos fácil, basta con ser insaciables en la cama, contar con más de 18cm de equipo, proporcionar los mejores orgasmos, ser viriles, masculinos, fuertes & de preferencia no emitir muchos sonidos; las mujeres, por su lado, la tienen más difícil, con todo eso de siempre traer tacón, gritar súper fuerte aunque no sientan algo, ser multiorgásmicas, verse preciosas & además acostarse solo con uno en toda su vida. Suena fácil ¿no? ¡Qué horrible!

Otro motivo para sentirnos inferiores tiene que ver con nuestra herencia, es decir “todo aquello de lo que nos proveen nuestros ancestros”. Es parte fundamental de lo que somos, de cómo percibimos el mundo & cómo nos relacionamos con él, pero ¿qué sucede con todos aquellos legados que nos limitan, apartan o segregan? Por ejemplo: las etnias, que traen consigo colores, facciones & clichés muy particulares, como el falo enorme de los afrodescendientes, la inteligencia de los asiáticos o la avaricia de los judíos; lo mismo pasa con la religión, las creencias muy arraigadas, el nivel socioeconómico o las costumbres. Sí, es parte de nuestra identidad & habrá que abrazarlo, pero al ser algo que no elegimos, puede jugar en nuestra contra & hacernos sentir desconfiados o temerosos, sin mencionar que en muchos casos hasta podría ponernos en circunstancias poco favorecedoras o totalmente en desventaja.

Así pues, hablando de situaciones complicadas ¿qué hay sobre los adictos? Porque, aunque son personas con una dependencia a sustancias, acciones o conductas nocivas para la salud, aprendimos a tratarlos como seres inferiores, le restamos valor a sus promesas, a sus esfuerzos & hasta a sus propias decisiones; los juzgamos por sus situaciones actuales & hasta los apartamos de nuestra vida, sin siquiera intentar empatizar o brindarles nuestra ayuda. Casi que entre más lúcido estás, más derecho tienes de ser culero ¡& no!, eh. Aquí todos parejos. Debemos tener en mente que las carencias nos llevan a muchos lugares & no todos los destinos son paradisiacos.

¡Ojo!, no digo que todo sea culpa nuestra, que seamos horribles personas & debamos darnos de latigazos. La realidad es que hemos estado rodeados de estereotipos que nos educaron sobre cómo debemos vernos & comportarnos, cómo debemos sentirnos, expresarnos, comunicarnos & hasta cómo debemos demostrar amor. Nos han dicho cómo ganar dinero & cómo gastarlo; nos han repetido que ser feo está mal, pero que operarse está peor; nos han jurado que las mujeres deben sufrir, los hombres no deben llorar & los miembros de la comunidad LGBT+ no debimos existir; nos han vendido tantas ideas & las han reforzado con tanta fuerza, que no nos culpo por creerlas & reproducirlas, pero que sí nos invito a cuestionarlas, por el bien de todos.

Bien apuntan que todos cargamos con nuestro propio infierno &, aunque no dudo que haya personas más afortunadas que otras, no tenemos ningún derecho de abusar de los demás o de sentirnos superiores, pero tampoco podemos ir por la vida siendo las víctimas eternas con situaciones sin resolver. Es trabajo de cada uno hacer la lucha por sanar, por curar heridas & abrazar las cicatrices, por enorgullecernos de quienes somos & de lo que hemos logrado, de sabernos valiosos & reconocer las bondades de quienes nos rodean. Hagámos de nuestras inseguridades, una razón más para amarnos. Yo me dispongo a hacerlo.

You don’t know what I’m feeling, I’m more than what you made of me, I followed the voice you think you gave to me, but now I’ve gotta find my own”.
Listen, Beyoncé.

Producción: BYMYOWN.ME
Fotografía & texto: Alberto Muñoz
Cuidado editorial: Ezequiel Chávez
Modelos: Edgar Arreola

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